Este artículo está dirigido a padres con hijos adolescentes, con la intención de hacer prevención a la tendencia de los jóvenes, de tener relaciones sexuales  tempranas bajo el efecto de las drogas y el alcohol. Existen muchas variables de tipo externo como la presión social del grupo de pares, ganar popularidad, sentido de pertenencia al grupo influenciador. O de origen intrapersonal e intrafamiliar, como  baja autoestima, rebeldía, depresión, carencia de objetivos de vida, estilos de comunicación familiar, manejo de límites, contradicciones entre los padres, unanimidad en los términos disciplinarios, entre otras.

Este artículo busca también que las familias se revisen, no desde la culpa, sino desde la responsabilidad que como líderes familiares tienen. Y ofrecer herramientas para corregir a tiempo las pulsiones de sus hijos que pasan por esta,  muy complicada, etapa de sus vidas.

 

Recientemente, he estado observando en mi consulta, muchos casos de adolescentes que están teniendo comportamientos como los descritos anteriormente y  que ellos consideran “normal”. Mientras los padres no saben qué hacer para detenerlo, ya que las consecuencias llegan a ser nefastas. Sin embargo durante la adolescencia, ocurre, que la influencia de los padres pasa a un segundo lugar y son los grupos de pares quienes la tienen ahora.

He podido, empíricamente, contrastar grupos de  adolescentes y jóvenes. Aquellos que fácilmente se sienten atraídos por grupos cuya influencia les hará perder su rumbo, como embarazos, adicciones, bajo rendimiento escolar, entre otras consecuencias  y otros grupos que a pesar de tener la libertad para salir y divertirse con sus amigos, no son promiscuos, no usan drogas en absoluto y se permiten un número moderado de bebidas alcohólicas, mantienen alto rendimiento escolar y tienen planes constructivos a futuro.

La gran diferencia que he encontrado han sido dos importantes áreas dentro de un sistema familiar y sus influenciadores externos.

1.- Límites y Comunicación

Los límites se relacionan con las modalidades de comunicación intergeneracionales. Los límites flexibles permiten la interacción por estar claramente delimitados y por mantener las prioridades y autonomía de cada miembro. Los límites rígidos se presentan cuando algún miembro impide y bloquea la relación con los demás. En los límites difusos, el sistema familiar se presenta descoordinado y no hay claridad con las normas.

Las familias que han establecido una sana comunicación con sus hijos, como una escucha activa, confianza en las conversaciones, consejos y asertividad, logran que durante  la etapa de cambios drásticos de la adolescencia, mantener influencia sobre los hijos. Ya que en esta etapa son los pares quienes se convierten en los roles a modelar.

 

Es importante destacar que no existen familias perfectas y todas pueden oscilar entre tener límites claros y flexibles con etapas de rigidez y de límites difusos. La diferencia se establece por la predominancia y permanencia en el tiempo de estos estilos.

Durante la adolescencia el sistema familiar cambia. Cambian las reglas, la comunicación y los límites. Dado que el hijo adolescente buscará más autonomía, libertad y pasar más tiempo con los amigos. A los líderes familiares, les corresponde aceptar este cambio y junto con ello ser más firmes y asertivos con las elecciones de sus hijos, buscando un balance entre la influencia  y la libertad recién demandada.

Si la comunicación y los límites, han sido claros y flexibles  desde el principio en la familia, encontrarán menos resistencia para hacer los cambios necesarios sin que se erosione el sistema. De lo contrario, el sistema familiar encontrará mucha más dificultad y resistencia para establecer nuevos límites y estilos de comunicación.

Si ese es el caso, los padres tendrán que unirse y de manera inequívoca trabajar en equipo para lograr el balance en los comportamientos disfuncionales de sus hijos. Es recomendable la ayuda de un profesional.

2.- Elección de amistades

Los adolescentes se sienten cómodos entre sus compañeros, quienes atraviesan los mismos cambios físicos y psicológicos que ellos. Es de mucha ayuda tener amigos que estén viviendo las mismas experiencias y que pueden disminuir las ansiedades de los momentos difíciles. Cuando cuestionan las ideas o normas de los adultos, recurren a ellos para pedirles consejo, y cuando se plantean ideas o valores nuevos, pueden hablarles abiertamente sin temor a ser ridiculizados por los adultos o sentirse fuera de lugar.

El grupo de compañeros también es un lugar donde establecer relaciones cercanas, que sirven como base para la intimidad en la edad adulta. Además, los amigos proveen diversión y emoción a los adolescentes con su compañía y recreación.

La amistad es un valor universal. El adolescente, necesita a alguien de su misma edad y sexo, para compartir la pesada carga, de todas las dudas que le surgen constantemente. Ha de ser alguien que él vea como “un igual”, con sus mismos problemas e inquietudes.

Bajo estas premisas, las amistades son  tan determinante como los límites y la comunicación familiar. Si las amistades elegidas tienden a la promiscuidad, consumo de drogas y alcohol, las probabilidades de que inclinen la balanza a un comportamiento disfuncional es alto.

 

Dependiendo de los antecedentes de los adolescentes respecto a la dinámica de su sistema familiar, será más fácil o difícil desarticular el querer pertenecer a esos grupos.

Es responsabilidad de los padres ser los orientadores del rumbo que tomará la vida de sus hijos. Las amistades que elijan serán importantísima.

Ya que la adolescencia es la etapa para establecer las bases de un buen futuro en la adultez. Ser exitosos manteniendo una importante cuota de influencia sobre los hijos adolescentes es vital.

 

Yármila Durand
Coach Estratégico
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Miami, Florida