“El regalo tiene la categoría de quien lo hace.”

Ovidio

La palabra regalo viene del verbo francés galer que significa divertirse.

Según el Diccionario de la Real Academia Española tiene dos conceptualizaciones:

  1. Dádiva que se hace voluntariamente o por costumbre.
  2. Gusto o complacencia que se recibe.

Mayet y Karen Pine, psicólogas de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), definen “hacer regalos” como un intercambio social y comunicativo inherente a todas las sociedades humanas; que permite transmitir un mensaje a la otra persona sin necesidad de palabras… permite mantener y reforzar lazos sociales y, de alguna manera, preserva ciertos ritos culturales.

Este tema es muy popular ya que esta la tradición generalizada de regalar en diversas ocasiones del año como los cumpleaños, aniversarios, San Valentín, navidad, entre otros.

Si bien, desde el punto de vista psicológico, regalar forma parte de una habilidad social importante que es el dar y que está comprobado que se asocia con la felicidad, pareciera que se ha convertido en la actualidad en un acto meramente económico que causa a muchos frustración en vez de alegría.

Al regalar, tal como en cualquier otro acto, se reflejan los rasgos de personalidad. Veamos algunos rasgos que se pueden analizar en el dador:

-Rasgos narcisistas: personas que regalan desde el ego, pensando en lo que les gusta a ellos y no tomando en consideración a la persona que se le regala, hacen énfasis en lo “especial y maravilloso” del regalo más que en hacer sentir a la persona que se le da bien.

-Rasgos de mezquindad: Individuos que están pendientes de lo mínimo que puedan gastar en otros, se les dificulta regalar, lo hacen por compromiso y quieren dar lo menos posible.

-Rasgos obsesivos: Esta persona quiere encontrar el regalo perfecto, se esmera en el tipo de regalo, en como se envuelve, lo compra con antelación, planifica con tiempo el número de personas a las que tiene que regalar, lo que les va a regalar y se fija en todos los detalles posibles.

-Rasgos de desprendimiento: Personas que dan con humildad, desde el corazón, pensando más en el que recibe, muchas veces regalan “experiencias”, más que cosas materiales.

-Rasgos histriónicos: regalos superficiales, se compra pensando como se “verá” el regalo, sin detenerse mucho en los detalles. Les gusta exhibir lo que regalan, ostentar lo que costo y que se haga público.

-Rasgos evitativos: Ellos no quieren desagradar ni ser rechazados, entonces se esmeran desesperadamente en buscar lo que quieren los demás a pesar de que a ellos no les guste, gastan más de lo que pueden con tal de agradar a otro y ser aceptados.

Mi sugerencia es conectarte con la posibilidad de dar a los demás lo que les haga felices. No existe el regalo perfecto  y no debemos dejarnos llevar por el hecho de que se “tiene” que regalar algo. Siempre podemos dar un poco de nuestro tiempo, hacer algo por otros, ofrecer nuestros talentos, regalar algo hecho a mano o dar un regalo “experiencial”.

 

 

Psicólogo Clínico: Jeannette Cardozo
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